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La equinoterapia

Actualizado: 1 jun 2022

Una introducción a los usos y beneficios de la terapia con caballos con Cristina Sánchez


La equinoterapia, también conocida como "terapia ecuestre" o "terapia asistida con caballos" , es un tratamiento terapéutico complementario en el que se utiliza al caballo y su entorno para ayudar al desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de personas con necesidades especiales. Esta es recomendada para personas con algún tipo de discapacidad física, mental o sensorial, para personas con trastornos psicológicos, problemas de lenguaje o aprendizaje o para quien tenga problemas de inadaptación social. Además, puede ser adaptada tanto para niños como para adultos.


El caballo es un animal con la capacidad de transportar, transmitiendo calor al cuerpo del jinete, lo cual ayuda a relajar la musculatura y estimular el sistema circulatorio. Por otro lado, su andar moviliza el centro de gravedad del jinete, dando estímulos capaces de regular el tono muscular y la coordinación, produciendo un movimiento llamado "patrón de locomoción tridimensional" que proporciona un estímulo neurológico similar al caminar humano. Asimismo, incrementa la fuerza, resistencia, equilibrio, orientación espacial y mejora la destreza motora. La relación entre el caballo y jinete se basa en afecto y comprensión. Siendo el caballo un animal tranquilo, dulce y obediente, transmite al jinete una energía vital.




Por otro lado, algunos de los beneficios psicológicos de la terapia ecuestre son: un aumento en el autoestima y seguridad, un impulso de autonomía y autocontrol, mejora de concentración, atención, memoria y comunicación. Asimismo, la terapia puede ayudar al paciente a relacionar las sensaciones físicas con nuevas reacciones psicológicas, consigo mismo y su entorno.


La terapia ecuestre es integral e implica la mejora del sistema neuromotor, sensorial, cognitivo y social, esta convierte al caballo de cierta forma en “ co-terapeuta” , permitiendo adquirir confianza y a consolidar la personalidad del paciente. Como se puede observar, estimula el desarrollo físico, psicológico y social del paciente. La equinoterapia se recomienda para personas con esclerosis múltiple u otra enfermedad neurodegenerativa, Síndrome de Down, autismo, psicosis o enfermedades traumatológicas, entre otras. Esta técnica involucra diferentes disciplinas como:


Equitación pedagógica: es una de las más utilizadas, se enfoca en la estimulación afectiva al caballo y la adaptación del jinete a montar. Hipnoterapia: consiste en utilizar los movimientos tridimensionales del caballo para realizar ejercicios fisioterapéuticos. Volteo terapéutico: hacer ejercicios de gimnasia en el dorso del caballo, para mejorar el equilibrio y coordinación de extremidades. La rehabilitación y terapia ecuestre: es un conjunto de técnicas para mejorar lesiones motoras, cognitivas, psicomotrices y de comportamiento; permite a los pacientes mejorar su expresión verbal.




El equipo de equinoterapia debe estar integrado por un grupo interdisciplinario capacitado que integre desde las necesidades médicas, físicas, psicológicas y pedagógicas del paciente, hasta las necesidades del caballo. Asimismo, dicho equipo debe encontrar cuál es el trabajo corporal adecuado para cada paciente dependiendo de sus necesidades individuales.


Los niños y adolescentes que practican esta actividad tienden a mejorar su calidad de vida y sus vínculos familiares, integrándose socialmente, y así logrando un mejor manejo de su cuerpo, estimulando la responsabilidad y confianza en si mismos. La equinoterapia ha demostrado ser de excelente utilidad para dar apoyo a las personas que puedan presentar alguna situación física y/o emocional siendo un complemento de los tratamientos clínicos, psicológicos, psicopedagógicos y sociales.


La profesora Cristina Sanchez Juarez es docente en el Instituto Mexicano de la Pareja desde el 2018 a la fecha, fue una de las primeras en practicar la equinoterapia en México desde el año 1997. Nos platica un caso maravilloso, que la hace sentir muy orgullosa siendo un testimonio de la funcionalidad de la equinoterapia. Su paciente sufrió hipoxia a la hora de nacer y los doctores diagnosticaron que no podría caminar, ver ni hablar. Con un buen equipo de trabajo, encabezado por la profesora Cristina, practicó equinoterapia durante diecisiete años de su vida y se convirtió en su terapia favorita, ya que disfrutaba mucho el contacto con el caballo. Aunque con dificultad, él puede caminar, hablar y ver y hoy en día se encuentra cursando tercero de preparatoria en una escuela para alumnos con necesidades especiales.




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