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La ansiedad: el gran mal de nuestro tiempo

Hoy en día la ansiedad parece haberse convertido en una epidemia. Muchas personas, aun sin darse cuenta, sufren de ansiedad, y los afecta tanto a nivel psicológico como físico. Definimos la ansiedad como " una reacción automática que nos prepara para actuar frente a una amenaza o un futuro que percibimos como negativo. " Es una alerta del cuerpo ante determinadas situaciones, que cumple una función adaptativa y nos capacita para la resolución. Es una una reacción normal y saludable en la mayoría de los casos, siempre y cuando sea posible manejarla. Sin embargo cuando se convierte en ansiedad crónica, no solo afecta a la persona que la padece sino además a quienes la rodean.


La ansiedad que no se puede manejar y perdura en el tiempo traerá como resultado ciertos síntomas físicos, uno de ellos es el agotamiento, también podemos mencionar: mareos, vértigo, sudoración abundante, cefaleas por tensión, dificultad para respirar, trastornos visuales, irritabilidad, dolores musculares, contracturas, palpitaciones, deseos de llorar, sensación de ahogo y angustia. Cabe mencionar que no hay edades para sufrir un trastorno de ansiedad, puesto que ésta puede presentarse en cualquier momento de nuestra vida. Los síntomas emocionales pueden ser: tensión y continuo estado de alerta, menor capacidad de concentración, atención y aprendizaje, insatisfacción de sí mismo, indecisión, trastorno del sueño. Dentro de los síntomas de comportamiento, la persona tiende al aislamiento con una actitud hipercrítica y pueden presentarse trastornos de la alimentación y deterioro de las relaciones sociales y afectivas.


¿Qué ocurre en el cerebro de la persona que padece de ansiedad?

El cerebro integra la información, la usa y la identifica con las vivencias actuales. Al estar en contacto con un evento desencadenante, el cerebro trae al presente las sensaciones almacenadas, lo que provoca que se esté pasando por la misma situación de ansiedad que en el pasado.


Las situaciones de peligro (real o imaginario), producen reacciones a nivel cerebral y hormonal, que activan el cuerpo en señal de alarma. El cuerpo se prepara para enfrentarse a una situación de la que debe escapar y sobrevivir, los circuitos cerebrales de alerta se hipersensibilizan. Fisiológicamente hay presencia continua de glucocorticoides en la sangre, puede afectar a los tejidos y vísceras del organismo, genera desórdenes físicos, molestias, dolor en diferentes sistemas, depresión, fatiga etc.


Cuando los síntomas de ansiedad se vuelven más significativos o desbordados que las situaciones que los provocaron, podrían ser señales de un trastorno de ansiedad, a veces incluso se presentan en ausencia de cualquier peligro ostentable.


¿Qué le sucede a la persona ansiosa?

Siempre imagina lo peor, sus pensamientos son negativos o catastróficos. Sus ideas comienzan con “Y ¿ si....?; ¿Y si me enfermo?; ¿Y si me despiden del trabajo?" A lo cual siempre tendrá una respuesta en negativo.


Aunque la persona no se de cuenta, la ansiedad se va acumulando para manifestarse luego en su cuerpo, como alguno de los síntomas que se mencionaron con anterioridad y en casos más extremos como ataques de pánico. Quien sufre un ataque de pánico tiene la sensación de que se va a morir o se va a volver loco.





“Not everything that weighs you down is yours to carry. ”

—ANONYMOUS


¿Cuál es el origen de la ansiedad?

La ansiedad nace de las creencias que todos tenemos, es decir, de una determinada manera de pensar. Así como pensamos, nos sentiremos y actuaremos en la vida. Existen dos principales creencias de una persona que experimenta ansiedad:


1. Tengo que estar siempre alerta. La persona ansiosa cree, porque así se lo han enseñado, que es necesario “prevenir” para vivir tranquilo, esto no se trata de una actitud natural, porque lo conduce a esperar siempre lo peor y sobre todo a anticiparse a las consecuencias. Como resultado, la persona se vuelve extremadamente controladora para lograr sobrevivir a sus propios pensamientos negativos que imaginan el peor de los escenarios.


2. Algo malo me va a pasar: la persona ansiosa jamás piensa en alternativas positivas, piensa en términos absolutistas (“blanco o negro”).

Otras causas de la ansiedad son: • Genéticas • Circunstanciales: hechos traumáticos • Consumo de drogas • Experiencias vitales significativas: embarazo, cambios laborales, pérdidas como muerte de algún ser querido.


Las personas que sufren algún trastorno de ansiedad que no es atendido, tienen mayor riesgo de desarrollar algún otro tipo de trastorno mental como la depresión. Las emociones negativas no llegan en estado puro casi nunca. De hecho, la ansiedad y la depresión suelen ir juntas. Sin embargo, estos sentimientos son muy distintos el uno del otro. La ansiedad es consecuencia de la percepción de peligro, por el contrario, cuando se está deprimido, tiene la sensación de que la tragedia ha sucedido ya, le parece que ya se ha caído en el precipicio y que yace al fondo del abismo, destrozado irreparablemente, se siente triste, desmoralizado, pierde interés por la vida, por las personas y actividades que le agradaban en otros tiempos, nada le emociona, hay desesperanza.


Existe una teoría sobre la ansiedad y la depresión llamada: “teoría de la causa común” , la cual explica que puede haber algo en el cerebro que desencadena al mismo tiempo diversos tipos de emociones, tales como la ansiedad y la depresión, de igual forma se presentan sentimientos negativos como culpa, desesperanza, ira y frustración.

Los trastornos de ansiedad constituyen uno de los grupos de trastornos más frecuentes. Se llega a considerar que 1 de cada 5 adultos tendrá un trastorno de ansiedad, y 6 de cada 100 niños y adolescentes la padecen.


Tratamiento

Actualmente existen varias opciones de tratamiento para la ansiedad. Entre ellas un proceso de psicoterapia en donde se trabaje con un terapeuta para reducir, entender y aprender a controlar los síntomas puede ser un tratamiento eficaz para la ansiedad. La terapia cognitivoconductual (TCC) es una de las más eficaces de psicoterapia para los trastornos de ansiedad.


Para ciertos casos es necesario recurrir a ciertos medicamentos. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) se consideran actualmente el medicamento de primera línea para la mayoría de las formas de ansiedad. Actúan haciendo que haya más serotonina disponible en el cerebro, lo que puede mejorar tanto el estado de ánimo como la ansiedad.


Dependiendo del caso de ansiedad del paciente, se puede tratar con una forma de psicoterapia, farmacoterapia o una combinación de ambas, proceso determinado por los expertos encargados del caso.

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