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El despertar de una diosa

Actualizado: 1 jun 2022

Parte 1.


De muchas formas las mujeres en este momento histórico estamos expuestas a esta ola de feminismo y autoempoderamiento casi obligatorio, al que debemos responder casi de manera automática, de lo contrario, se nos considera traidoras a nuestro propio género.

Existen innumerables libros escritos por mujeres que muestran el camino hacia el empoderamiento y la receta secreta para el fin de la sumisión, pero, ¿De dónde surgen éstas definiciones de mujeres que requieren ser salvadas y que deben de ser sus autosalvadoras?


Jean Shinoda Bolen, doctora en medicina, psiquiatra, analista junguiana, así como escritora y conferencista, habla de los roles de las mujeres en esta sociedad y los relaciona con las personalidades de las Diosas griegas, dando pie para establecer arquetipos de personalidades femeninas.


Según la definición de la RAE. un arquetipo es "aquel modelo original que sirve como pauta para imitarlo, reproducirlo o copiarlo. Un prototipo ideal que sirve como ejemplo de perfección de algo." Jung los define como, "imágenes que pasan de una generación a otra, instrumentos del pensamiento colectivo y la expresión del inconsciente colectivo que se manifiesta a través de estos".


Los arquetipos femeninos no son un invento new age, están sustentados ni más ni menos que en dos de las culturas más importantes que han existido: La romana y la griega.


Pero ¿quiénes son los Dioses romanos y griegos? Son quienes fundamentan el comportamiento, cultura y filosofía de estas dos importantes culturas, representados en varias obras de literatura. Los Dioses se caracterizaban por su poder, voluntad y por ser aún más caprichosos que los humanos, de quienes se diferenciaban tan solo por ser inmortales y tener poder divino.


Pero como en este caso hablaremos de arquetipos femeninos, volvamos a Bollen que clasifica a las Diosas de la siguiente manera:


Las diosas vírgenes (Artemisa, diosa de la caza y de la luna, Atenea, diosa de la sabiduría y de la artesanía y Hestia, diosa del hogar y de los templos), se identificaban por ser independientes y completas, perteneciendo únicamente a ellas mismas. Disfrutaban de su trabajo y se realizaban a través de él. Asimismo, no buscaban cumplir expectativas, siguiendo sus ideales y creencias con firmeza. Son diosas empoderadas que no necesitan a un hombre a su lado para crecer y ser lo que ellas quieren ser.


Las Diosas vulnerables (Hera, diosa de las mujeres, la familia y el matrimonio, Deméter, diosa de la tierra y la agricultura y Perséfone, reina del inframundo) requieren de relaciones significativas para sentirse bien, por lo que sus acciones se basan en dicha necesidad. Todas ellas experimentaron maltrato: raptos, violaciones, dominación y humillaciones por parte de los Dioses masculinos y cuando la relación se rompió recurrieron a emociones como la rabia, los celos o la depresión. Estas tres Diosas a su vez representan los 3 papeles más representativos del estereotipo femenino: la madre, la hija y la esposa.


La Diosa alquímica posee un poder único de transformación, esto le confiere autoridad y carácter para escoger lo que realmente quiere sin depender de nada o nadie, pero sin negar su naturaleza femenina.


Una de las características más llamativas de los arquetipos femeninos es que a pesar de venir de las Diosas y contrario a lo que pensaríamos por su origen, no son perfectos. De hecho, es todo lo contrario ya que poseen un lado obscuro y uno de luz que podríamos definir como características positivas y negativas.


Las Diosas vírgenes quienes se niegan a ser dominadas por los Dioses masculinos, se definen como vírgenes porque no pueden, quieren o logran formar una pareja estable debido a esta independencia autoimpuesta. Son hábiles guerreras, siguen sus propios instintos, desarrollan sus talentos, son líderes y guías y viven en comunidad. Esto es porque entienden que necesitan de los demás para subsistir, ejercen sus dones y talentos tanto en el arte como en la ciencia.


Artemisa (conocida como Diana en la mitología romana), Diosa griega de la caza, la luna y el nacimiento, representa la independencia y autoconfianza. Ella nunca pierde sus objetivos, sus palabras no tienen filtro y sus metas serán cumplidas sin objeción, sin importar quien sea perjudicado en el camino siempre y cuando ella obtenga el triunfo.


Amó a un solo hombre y compitió con su hermano Apolo en un duelo de puntería. Apolo cambia la apariencia de Orión y Artemisa al tratar de ganar a toda costa. apuntó a la cabeza de su amado Orión, tirando la flecha que le otorgaría el triunfo y a su amado la muerte.


En sus características positivas tenemos una mujer que protege a otras, hija dedicada que ayuda y protege a su madre. Una líder nata, independiente y gran competidora con una enorme confianza en sí misma. Sus características negativas incluyen el que no puede seguir reglas impuestas, asimismo si las cosas no salen como ella quiere puede ser conflictiva, vengativa y carece de escrúpulos para conseguir una meta.


Atenea, Diosa de la sabiduría, guerra y de la artesanía (conocida como Minerva en la mitología romana) es una diosa sabia y sin corazón. Cada una sus decisiones son tomadas sobre lo que le conviene y lo que le ayudará a obtener la victoria. Esta Diosa es reconocida por su habilidad en la guerra y su gusto por los hombres talentosos. Ella elige a quien favorecer, y cabe mencionar el apoyo que le ofreció a Odiseo en su viaje, siendo su principal consejera.


La presencia de Atenea en el Olimpo fue de suma importancia. Si hablamos de hijas predilectas, Atenea es la primera en la lista. Fue la única a la que se le permitió el rayo de Zeus y en algunas representaciones se puede ver como un guerrero al lado derecho del Dios del Olimpo. Atenea trabaja a la par de todos los hombres, hace equipo, y los ayuda sólo si los admira.


Hestia (Vesta en la mitología romana) por otro lado, por decisión propia no tiene contacto alguno con el género masculino. Por último la única diosa alquímica, Afrodita (Venus en la mitología romana), poseía la capacidad de transmutar su belleza en fortaleza, lo cual le permitió ejercer el derecho de escoger con quién y cómo serían sus relaciones.


Todo esto no es fácil de entender pues el inconsciente colectivo en que está fundada la existencia de los arquetipos de Jung, se basa en la filosofía oriental, la mitología y las leyendas. Lo que es importante reconocer es que en cada uno de dichos arquetipos existe un lado de luz y uno de oscuridad y que el balance entre esto es lo que nos da el grado de perfección. Por ello, si me encuentro en uno o en todos soy perfecta sin importar si soy virgen o vulnerable, pues de cualquier forma sigo siendo una Diosa.


Cada mujer posee un camino de desarrollo espiritual, que le permite despertar a sus diosas internas en diferentes momentos de su trayectoria, y podrá nutrirse de cada una de ellas para lograr tres propósitos fundamentales: 1. Reforzar su identidad, 2. Descubrir todas las posibilidades de Ser en relación a su energía femenina, 3. Integrar todas esas posibilidades y visualizarse completa.


Esta tarea, es la raíz del verdadero empoderamiento femenino, permitir que cada diosa, despierte en ella la luminosidad de su esencia. La tarea consiste en trabajar los puntos obscuros y luminosos de cada una de ellas, para que dicho oráculo interno, resulte nutricio en sabiduría y evolución.


Sin duda, el desarrollo psicoespiritual de una mujer, a la luz de la mitología griega propuesta por Shinoda Bolen, nos permite comprender que el desarrollo humano desde todos los mundos que lo habitan, está más allá de los estereotipos o figuras sociales. Es el despertar de la Diosa, la conciencia femenina del Ser.


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