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La noche oscura del alma

Actualizado: 31 may 2022

Dirigido por: Ana Rosa Abraham


El gran proceso de la consciencia del ser

"La cueva oscura donde temes entrar es donde está el tesoro".

-Joseph Campbell



Juan de la Cruz fue un sacerdote fundador de la orden de los Carmelitas Descalzas y un poeta español del siglo XVI que escribió el poema titulado, “La Noche Oscura del Alma”. Su poema narra el viaje del alma; desde su casa corporal, hasta su unión con Dios. El viaje es durante la noche, la cual simboliza las dificultades que afronta el alma en este mundo para llegar a la iluminación y la unión con el Creador. La idea principal de este poema es reflejarnos el dolor y sufrimiento que la gente soporta al carecer de madurez espiritual y unión con Dios. ¿Qué es en sí la Noche Oscura del Alma? Muchos de nosotros tenemos en ocasiones la sensación de que cuando queremos abandonar un espacio denominado “nuestra identidad”, entramos en otro lleno de dudas, ambigüedad e incertidumbre, donde nos sentimos perdidos y pensar con claridad resulta muy complicado; es como una noche oscura. La noche oscura es una metáfora común en diferentes religiones y es para algunos místicos un periodo de tristeza, miedo, angustia, confusión y soledad que es necesario afrontar para acercarse a Dios.


A lo largo de nuestra vida atravesamos periodos difíciles, perdemos seres queridos, sufrimos crisis más o menos profundas. La noche oscura presenta circunstancias que crean vacíos y generan miedos pero que hay que atravesar para avanzar, crecer como individuos y para enriquecerse; porque al final del túnel espera la luz. No obstante, nuestra mente pretenderá que volvamos a nuestro refugio, que dejemos de explorar y volvamos a nuestro lugar de partida, de donde tal vez pensemos que nunca debíamos de haber salido. Es la temida resignación, el conformismo de considerar que nuestra transformación personal no puede ser más que una utopía. La noche oscura del alma, resulta ser un proceso de despertar, y a través del encuentro con la sombra, iluminar toda aquella potencialidad que encierra la gran riqueza del Ser. Para lograr este fin, es necesario atravesar el gran proceso de vida, al cual da inicio la “inclinación”. Desarrollada por Carl Gustav Jung, indica que es el Ego o la "mente dual", quien busca establecer nuestra identidad en la vida. Entonces, gracias a la inclinación, podremos responder las preguntas: ¿Quién soy?, ¿Cómo soy? Y ¿En qué soy diferente a los demás? Estas son preguntas útiles en un mundo físico que nos invita a definirnos y lograr frutos concretos y externos en nuestra sociedad. Las tareas durante la inclinación son: 1.Poseer una consciencia de identidad y unidad estable 2.Ser capaz de separarse de los otros sujetos y experimentar las necesidades, sentimientos, fantasías, sueños y destinos como algo propio (¿en qué soy diferente a los demás?)


3. Estar abierto y ser capaz de relacionarse intersubjetivamente con otras personas, expresando con intensidad, de manera sana y profunda sus sentimientos.

Una vez que hemos logrado definirnos en este mundo físico, el viaje se hace más profundo, y nuestro viaje espiritual, o la evolución del mismo, nos llevará a encaminarnos al umbral del gran despertar, en donde nuestras partes oscuras se encuentran listas para revelarse. El beneficio es claro: Es hora de conocer nuestro gran potencial. Para evolucionar y crecer como personas, en algún momento de nuestra vida, todos necesitamos experimentar nuestra propia “noche oscura”. Una etapa donde emociones como la ansiedad o la desesperación se apoderarán de nosotros, perturbando nuestra mente y nuestro ego. Entonces, es momento de cumplir con las tareas que se nos presentan: 1.Romper patrones rígidos e ideas preconcebidas. El raciocinio ya no es el protagonista del análisis de vida 2.Integrar rasgos sombreados, para disminuir la falta de dirección de la sombra 3.Resignificar la vida propia 4.Preguntarnos ¿Qué más soy que hasta ahora desconocía? Explorar esto disminuye la angustia y aumenta la creatividad 5.Cuestionarnos ¿Qué abandono y qué conservo por mi bien y mi individuación?


Nosotros somos los únicos que podemos definir lo que queremos hacer de nosotros mismos. Los únicos que podemos contemplar las cosas desde un lugar privilegiado, siendo capaces de ver lo que otros no pueden observar a ras de suelo. Todos en algún momento necesitaremos saltar, escapar, perdernos y desorientarnos donde otras dimensiones perturbarán nuestro concepto de “identidad”. Y, a veces, escapar del encierro se convierte en una opción válida, pero no olvidemos que no tiene por qué ser la única salida definitiva.


La resistencia a 'la noche oscura' es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoicas, diluyen la máscara y la coraza del ego. Las pérdidas y las crisis tienen la misión de revelarnos que somos 'Alma', que la vida es misteriosa y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, aunque no lo parezca y que Dios tiene otros planes para hacer que nuestra alma resplandezca. En algún momento hemos de abandonar la omnipotencia infantil, la ilusión de control, nos tenemos que arrodillar y aceptar la voluntad divina. En la noche oscura accedemos al mundo de nuestras sombras para explorar esa parte oscura, desconocida, rechazada, no transitada de nuestra alma, que es también nuestro potencial.


Solo queda rendirse al movimiento interno de realización personal, acunarse, esperar y confiar. En la medida en que asintamos, nos rindamos y cooperemos con ese movimiento hacia las profundidades, saldremos antes del abismo. Los beneficios que lograremos al atrevernos a transitar 'la noche oscura' son: lograr un diálogo auténtico entre la consciencia 'yoica' y el inconsciente colectivo, fluir por los momentos de cambio y permitirnos la transición a nuevas etapas vitales, abrazar la esencia personal que lleva a la integración, aumento del uso de la creatividad y aumento del deseo de inclusión. 'La noche oscura' es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe. Únicamente cuando nos vemos obligados a abandonar la zona de confort y de “lo conocido” y atravesamos las profundidades de lo desconocido descubrimos nuevos recursos personales. La noche oscura es un vacío fértil, y la gran oportunidad de renacer en la conciencia del Ser.

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